jueves, 24 de septiembre de 2009

Yo tmb! (pero no me atrevo a firmar al lado de esos nombres...)

Por la ley de medios

Los abajo firmantes apoyamos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual porque entendemos que la actual concentración de medios de comunicación en manos de monopolios privados cercena el derecho a la información de nuestra sociedad, avasallando una de las conquistas más importantes y colectivas de la democracia, como es la libertad de expresión, en nombre de la defensa de sus intereses particulares. También entendemos que los binarismos no sirven para llevar adelante un debate productivo sobre esta ley fundamental, porque es una ley que trascenderá a los mismos actores en disputa. Ni el Gobierno ni la oposición ni las empresas monopólicas tienen las mismas responsabilidades, frente a una creciente demanda social de reforma del sistema de medios audiovisuales.

Porque más allá del contexto en que el debate se produce -originado en parte por los intereses que afecta el proyecto de ley- es inaceptable que la comunicación audiovisual siga regulada por una ley que, impuesta bajo la dictadura, cuenta hoy entre sus defensores a entidades como ARPA y ATA, que en ese momento eran parte de la autoridad de aplicación, y que hoy se envanecen en nombre de “la libertad”.

Porque es necesario incorporar la mayor cantidad de gente posible, a través de organizaciones intermedias, a la gestión de los medios y de sus contenidos, y que el Estado garantice una mayor pluralidad, a través de los canales institucionales amparados en la Constitución Nacional y no por intermedio de los intereses económicos de los particulares que, en nombre de la libertad de expresión, aprovechan su desregulada participación en el mercado para manipular la información a los fines de preservar su poder económico y político.

En ese sentido, entendemos al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual como una oportunidad histórica de fortalecer la democracia, tanto en lo que respecta a sus instituciones como a las posibilidades de participación. Desmonopolizar mejora la calidad de vida democrática porque impide que un solo actor determine la agenda de la conversación pública liberando también a los trabajadores de esos medios monopólicos de las garras de un solo patrón. A su vez no hay democracia posible si los poderes que de ella surgen no garantizan una pluralidad de voces real, que dé cuenta de la polifonía de una sociedad que requiere de la participación de todos sus actores. Libertad de expresión entendida como participación pública de toda la sociedad, de un Estado que la garantiza, y no como construcción comunicacional de los negocios y acuerdos que se hacen puertas adentro. Una ley que garantiza mayor transparencia en la producción y circulación de contenidos, que la ley que nos legó la dictadura y aún hoy sufrimos.

Esta Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual será una Ley de la Democracia, fruto de dos décadas de debates, celebrados en foros, universidades nacionales y entidades de bien público que entienden al derecho a la información libre, plural e independiente como un paso más en la mejora de la calidad institucional y política de una sociedad. A 26 años del fin de la dictadura cívico-militar, se impone la necesidad de revalorizar la libertad de expresión en nombre de los intereses colectivos. Una ley que abra la posibilidad de convertir a la información en un bien público y no en un negocio que ha demostrado responder no sólo a la remanida libertad de empresa, sino a la imposición de políticas y agendas propias de un totalitarismo de mercado que se sustenta en la desinformación y la manipulación de un derecho adquirido por la sociedad en su conjunto.


Karina Arellano - Martín Armada – Mario Arteca - Eduardo Blaustein -Leopoldo Brizuela - Alejandro Caravario - Fabián Casas – Pablo Chacón - María del Carmen Colombo - Juan Desiderio - Lucía De Gennaro - Cecilia Di Genaro - Cecilia Di Gioia - Gabriel Di Meglio -Magdalena Diehl - Elsa Drucaroff - Mariana Enriquez - Horacio Fiebelkorn - Daniel Freidemberg - Romina Freschi - Martín Gambarotta - Griselda García - Alicia Genovese - Mercedes Halfon - Mariano Hamilton - Sebastián Hernaiz – Alejandro Horowicz - Claudio Iglesias - Juan Diego Incardona - Alfredo Jaramillo -Jorge Kaskilioff - Gerardo Jorge - Pablo Katchadjian - Violeta Kesselman - Marina Kogan - Ángela Lerena - Alejandro Lingenti - Joaquín Linne - Pablo Llonto - Gustavo López - Marina Mariasch -Fabián Mauri - Alejandro Méndez - Sebastián Mignogna - Ignacio Molina - Sebastián Morfes - Clara Muschietti - Fernanda Nicolini - Adrián Paenza - Paula Peyseré - Sol Prieto - Sergio Raimondi - Damián Ríos - Martín Rodríguez – Alejandro Rubio - Diego Sánchez - Esteban Schmidt - Federico Scigliano – Sebastián Scigliano – Alejandro Sehtman - Mónica Sifrim -Juan Terranova - Hernán Vanoli - Alejandro Wall - Claudio Zeiger - Luciana Peker- Daniela Pasik- Facundo Di Genova- Ezequiel Hara Duck- Hernan Gerschuny- Mariano Melamed- Adela Ponce de León- Nancy Giampaolo- Pablo Zarfati- Wally Farias- Paulina Cossi- Fernanda Pérez Bodria- Eva Grinstein- Katza Kumik-

domingo, 2 de agosto de 2009

Peleando por un sueño

-Anoche me desvelé ...me quedé en la compu...

-Sí, me dí cuenta… te dije que vuelvas a la cama o no?

-Pero si estabas más dormida que la mierda!...


Voy caminando por Alem esquivando los vendedores dispuestos a razón de a dos entre columnas. Miro a la izquierda la cúspide de la loma antes de cruzar, un auto puede frenar a duras penas en la senda peatonal por el declive. Estoy escuchando música acorde a mi felicidad temporal. No me importa quedar en el centro de la bola de personas que vienen y van. Miro hacia delante a la altura de mis ojos procurando hacer contacto con la persona que viene de frente. Con la flaca nos entendemos, no así con el señor que me clava el maletín en la pantorrilla.

El hombre de boina se asoma del quiosco de diarios y me mira el culo. Sólo lo sé, no tengo necesidad de constatarlo; me hace acordar cuando de lunes a viernes corría por estas veredas y a veces llegaba a tomar el micro. Esquivando el último carro de garrapiñadas doble en la esquina de Sarmiento para cortar camino a Madero. En la esquina, quedo en sexta fila contando al primero en posición adelantada. Al doblar el primer micro pega un salto para atrás obligándonos a pegotearnos unos con otros. El flaco de adelante me clava la mochila dos veces hasta que lo chisto.

- Disculpa´…

El cardumen se mueve descocertado hasta que por fin la luz cambia de color y todos tropezamos por vez hacia delante. Me agarro de la mochila y el flaco que de repente queda mirando el cielo. Instintivamente se da vuelta:

- Disculpa´…

Todos avanzamos hasta mitad de calle donde comienza a desarmarse el grupo. Intento pasar entremedio de una pareja que no se suelta las manos. Resuelvo la cosa de un caderazo y me encuentro con un gordo parecido al de Lost. Doy media vuelta para mirarlo y siento que de atrás me obligan a avanzar. Ya casi estoy llegando a la esquina pero a la de las boleterías del Luna Park. Me paro a agarrada a un cartel de publicidad y trazo en mi cabeza las posibles opciones para llegar hasta la otra.

- No. Señorita, no se me va a colar. Recién pasó una discapacitada y ahora usted…Mandese pa´ tras.

Estoy rodeada de mamás.

- Te podés quedar quieta ya - me dice la de atrás – me pisaste tres veces, querida.

Le hago caso y me quedo en el molde entre la madre de cuatro y la chica de botas pensando como escapar. Al parecer estoy en una fila pero la gente se empuja y algunos colados son corridos para el final por otros con remeras pintadas.

Me salgo de la cola y uno me ubica de un golpe en mi lugar

- Es por los pibes, flaca, no te lo tomés a mal.

Resuelvo avanzar con la cola que inesperadamente se mueve hacia delante.

- Piba, me sacas dos para las nenas? Intenté venir más temprano pero mi marido y yo tenemos un maxiquiosco y no podemos cerrar, viste? Gracias. Que sean dos de $150. Con mi marido te vamos a estar mirando desde acá.

- Señora, no estoy en la fila…sólo…

- Flaca, colaborá - el marido resulta ser el de la remera pintada que me puso en mi lugar.

No me queda más que hacerles el favor; al fin y al cabo estoy de paseo, no tengo apuro y no quiero que me surtan.

El marido me hace marca personal mientras le dice a la de atrás que soy la hermana o algo así. Al momento de llegar a la ventanilla me tira tres billetes de cien en el bolsillo.

- Hacelos mierda- me dice al oído.

La señorita me pregunta qué voy a llevar. No tengo la más puta idea. Nos separa un silencio incomodo. Luego se estira hasta llegar al vidrio y con la nariz aplastada me grita:

- Y explicame una cosa, como podes dormir tan tranquila vos.